lunes, 10 de abril de 2017

Lectura crítica: "Un espía en la trinchera"

Vuelvo a escribir en el blog después de muchas semanas en las que he estado enfrascado en la escritura de una nueva novela que irá directamente al cajón. Esto no quiere decir que yo haya dejado de leer durante todo este tiempo. Ni mucho menos. Simplemente no he tenido tiempo de escribir tanto como me hubiera gustado y las jornadas de escritura de la novela me han cansado mucho y dejado el cerebro seco de ideas y escaso en palabras. Ya tenía ganas de volver a hacer una reseña literaria. Vuelvo fuerte reseñando un premio literario, cosa que no suelo hacer puesto que los premios literarios, salvo unos pocos (dos o tres en España y otras tantos extranjeros), no me suelen atraer demasiado ya que siempre me decepcionan bastante. Hoy me toca hablar de un libro que no es una novela sino un ensayo/biografía, y que de hecho ha sido merecedor del XXIX Premio Comillas, que se publicó hace escasamente un mes y que mis padres tuvieron a bien regalarme para mi cumpleaños hace una semana más o menos.

Hace un par de años, en 2015, por mi cumpleaños también recibí como regalo un libro parecido. En aquel entonces en autor era un periodista inglés y el título del libro era “Un espía entre amigos”; en esta ocasión el autor es también periodista pero español y el título del libro tiene bastantes semejanzas siendo en este caso “Un espía en la trinchera”. Hay más semejanzas ya que ambos libros, ambos ensayos, versan sobre la misma figura, el mismo personaje: probablemente el espía más importante de la historia o al menos del siglo XX: Kim Philby. A mucha gente este nombre no le sonará y quizá nunca lo haya escuchado, pero es uno de los personajes más misteriosos, enigmáticos y atractivos (desde el punto de vista literario o novelesco) que hayan existido. Desde luego a mí desde que lo conociera gracias a una novela de John Banville “El intocable” que me llevó a indagar sobre el llamado Círculo de Cambridge, me ha atraído muchísimo y no hay noticia que salga sobre él, o libro dedicado a su persona, que no me interese.

Es cierto que “Un espía en la trinchera” bien podría ser el título de una novela de espionaje a la vieja usanza: oscura, con ambientes tórridos llenos de humo, personajes del hampa o de altas clases sociales enturbiados por dobles vidas, clubes privados, gabardinas y sombreros de fieltro. Sin embargo el título esconde la historia de Kim Philby durante la Guerra Civil española. Lo primero que debo decir es quién fue Philby, aunque sea por encima. Educado en los mejores colegios ingleses, y formado en la universidad de Cambridge, Philby siempre fue un comunista convencido desencantado con el laborismo inglés, que vio en la URSS esa patria idílica a la que servir y extender por todo el globo. Por esta razón muy pronto se dejó ver por ambientes comunistas y a relacionarse con personajes ligeramente turbios, hasta que fue reclutado como espía soviético en primer lugar para infiltrarse en los círculos de poder inglés, pero también estallada la Guerra Civil Española para ser enviado al frente para obtener información valiosa que pasar a Moscú desde el bando sublevado o Nacional. Es en esta etapa donde pretende incidir Enrique Bocanegra en su libro.

Un espía en la trinchera” abre fuego con un primer capítulo en el que de manera magistral y adictiva Bocanegra narra como Philby, corresponsal del diario inglés The Times, y otros tres corresponsales de prensa son alcanzados por un obús en las inmediaciones de Teruel, a resultas de lo cual queda herido aunque no fallece como sí que les ocurre a los otros tres periodistas. Este hecho resulta crucial para la carrera de Philby ya que le permitirá ser visto con mayor honor entre los mandos del ejército de Franco y condecorado por el mismo general rebelde. Obviamente Philby al ser reclutado por los comunistas y como tapadera debe dejar a un lado, al menos aparentemente, sus filiaciones comunistas para no dar pistas de su verdadera personalidad e ideología.

Tras este primer capítulo memorable, “Un espía en la trinchera” y su autor entran en terreno algo más pantanoso, ya que se va a los orígenes del Kim Philby espía para narrar cómo es reclutado, los primeros pasos titubeantes al servicio de Moscú, las frustraciones personales por creer que no está sirviendo a la causa del comunismo universal, etc. Pasan los capítulos y Enrique Bocanegra, cuya labor de documentación e investigación son dignas de encomio, parece perderse en ramas secundarias de la vida de Philby. Leyendo el libro he tenido la sensación en muchas ocasiones que la búsqueda de información sobre el paso de Kim Philby por España no le estaba dando los suficientes frutos al autor, o al menos lo que él esperaba, y por tanto  ha tenido que recurrir a historias secundarias que sin dejar de ser interesantes se alejan bastante del papel que se supone que jugó el espía inglés al servicio de Moscú durante el conflicto fratricida español.

Lo que en un primer lugar me llevó a querer leerme “Un espía en la trinchera” fue el hecho de que el libro se anunciaba como una indagación profunda en el paso y el papel que Philby jugó en España durante la Guerra Civil. Sin embargo una vez leído, el libro no pasa de ser una especia de digresión sobre la vida de Kim Philby en todo lo concerniente a su trabajo en España, sin recalcar ni incidir realmente en el trabajo como espía, ya que a veces el libro parece ser más bien una especie de diario de viaje por una España en guerra, que una obra extensa de documentación e investigación. Tengo la sensación de que Enrique Bocanegra, con todos mis más humildes respetos, esperaba haber encontrado mucho más de lo que ha encontrado en referencia a Philby y su paso por España y que él mismo quedó decepcionado por apenas encontrar un muy leve rastro que creo que no ha sido suficiente para cerrar un libro que aspiraba a ser una especie de tesis definitiva del trabajo de espionaje de Kim Philby en España.

A pesar de esta ligera decepción con “Un espía en la trinchera”, he de añadir que esto no quiere decir que no me haya gustado, ya que aunque haya sido poco y a veces de manera más superficial de lo deseado, el trabajo periodístico de investigación y documentación realizado por Enrique Bocanegra me ha descubierto algunos datos relevantes de la biografía de uno de los personas que más me atraen de la historia del siglo XX, ese siglo que parece tan lejano en el tiempo pero del que apenas nos separan docena y media de años. Kim Philby, para mí, es y seguirá siendo uno de esos personajes a los que admirar, que antepuso sus convicciones personales (políticas, sociales y culturales) a sus lealtades patrióticas adquiridas por nacimiento, esas que nadie nos pregunta si queremos aceptar, jugándose la vida (ya que la traición en Inglaterra se pagaba con la horca) durante quizá la época más convulsa de la historia la IIGM y la Guerra Fría. Para aquellos que quieran empezar a indagar en la figura de Kim Philby, este puede ser su libro, aunque hay otros, mucho mejores o al menos más interesantes, que ahondan más en este personaje.


Caronte.

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