lunes, 10 de septiembre de 2018

Lectura crítica: "Retorno a Brideshead"


Quien me conoce sabe que no solo soy un apasionado de la lectura, la literatura y los libros, sino que también soy un gran amante de la cultura e historia británicas, para lo bueno y para lo malo. Desde que hace ya doce años, allá por el 2006 cuando yo contaba con unos bien lozanos 15 años, viajé por primera vez al extranjero, concretamente a Londres, quedé totalmente prendado por esa inmensa e inabarcable ciudad de ciudades y todo lo que representaba: cosmopolitismo, modernidad, tradición, pompa, circunstancia… Y con ello amo también su literatura, probablemente la cuna de la novela moderna, con autores de la talla de Dickens, Austen, Bronte, Greene, Le Carré y tantos otros. Y hoy me toca hablar de una de esas grandes novelas que han fijado en el subconsciente de los grandes lectores el concepto de clase inglesa, de flema británica, de clasismo inglés; vamos una novela 100% british en la que cuenta más la ambientación que la trama, al menos desde mi punto de vista, pero que me ha resultado de lo más enriquecedora.

Cuando uno empieza a leer y se va poco a poco empapando de literatura en mayúsculas llega el momento en el que empieza a buscar lecturas, a bucear por la red, a relacionar autores y novelas. Gracias a esto uno va guardando en su archivo mental de libros y autores títulos y nombres. Uno de esos nombres que tenía en la cabeza era el de Evelyn Waugh (puede parecer el nombre de una mujer, pero es un hombre; del apellido mejor no hablar porque es impronunciable) y la novela “Retorno a Brideshead”.

Waugh es probablemente uno de los autores ingleses más respetados del siglo XX y su estilo uno de los más limpios y puros. “Retorno a Brideshead” es quizá su novela más famosa por las dos grandes adaptaciones a la gran pantalla (la serie de 1981 y la película de 2008). Pero esta novela no es solo una de las más importantes de Waugh, sino quizá también de la literatura inglesa ya que es un retrato fiel aunque irónico y mordaz de la época de transición entre las dos Guerras Mundiales que desdibujó el estilo de vida y la forma de concebir la sociedad que imperaba en el mundo y especialmente en la muy clasista y estricta sociedad británica.

Retorno a Brideshead” es por tanto una novela sobre la alta sociedad británica, con sus casas de campo, sus jóvenes adinerados, sus fiestas de alta sociedad, sus nannys, sus mayordomos, los patios de Oxford con sus estudiantes de etiqueta vestidos, sus mansiones londinenses, sus dobles varas de medir, su fe, su idiosincrasia. Waugh retrata con una ironía finísima y con un sentido del humor totalmente británico el mundo cerrado de las clases altas británicas, de las grandes familias y los grandes apellidos, al mismo tiempo que hace una crítica feroz a ese estilo de vida que lastró durante generaciones a todo un país por estar anclado a unos usos y costumbres reticentes a ser cambiados y a cambiar con el curso de los tiempos y que solo lo hicieron cuando la tragedia se cernió sobre todos y todos fueron igualados por la guerra.

Como su propio nombre indica la trama de “Retorno a Brideshead” gira en torno a la vuelta a una mansión como militar durante la IIGM de Charles Ryder y la evocación de su pasado en esa casa primero como amigo (o quizá más que amigo) del hijo de los dueños, Sebastian, y luego como amante de la hija, Julia. El Castillo de Brideshead actúa como centro neurálgico de la trama, allí es donde ocurren las escenas más interesantes de la novela y allí es donde el recuerdo por una era a punto de caducar resucita en la mente de Charles.

Varios temas son los que Evelyn Waugh trata a lo largo de las páginas de “Retorno a Brideshead” pero quizá uno llame la atención por encima de todos: la religión. Como pasa en muchos escritores ingleses, entre ellos uno de mis preferidos como es Graham Greene, el tema de la fe y la religión está muy presente en la literatura inglesa debido fundamentalmente a esa dualidad existente entre católicos y protestantes en el mundo anglosajón. En la novela esta gran contraposición se ve reflejada por la fe inquebrantable de Lady Marchmain, cabeza visible de Brideshead, una católica redomada y fanática, y el protagonista y narrador de la historia Charles, criado en la fe anglicana pero de un agnosticismo también casi fanático. Las conversaciones que se dan entre la familia Flyte, dueños de Brideshead, y Charles son de lo mejor de la novela, y están cargadas de profundidad

Otro de los temas principales de “Retorno a Brideshead” es la íntima relación que se establece entre el menor de los varones de la familia Flyte, Sebastian, y Charles. Mucho se ha especulado sobre el sentido de esta amistad tan íntima y mucho se ha hablado sobre el origen homosexual de la misma. Desde mi punto de vista no hay duda de que hay una componente homosexual en la misma, pero de manera muy sutil. Por otro lado en Sebastian también se da otro de los grandes temas ingleses como es la bebida o el alcohol. Pero ante todo la actitud de Sebastian en la novela transmite la decadencia de una clase social aristocrática tocada de muerte tras la IGM cuya juventud se siente perdida y sin posibilidad de futuro ante un mundo en continuo y vertiginoso cambio que lo único que pretende es llamar la atención ante la imposibilidad de encontrar un camino que seguir.

Evelyn Waugh con un estilo cuidado y elaborado, pero sin excesivas florituras, consigue que “Retorno a Brideshead” sin ser una novela absorbente es una gran obra literaria en la que el lector es capaz de introducirse en una época de cambios bruscos y rápidos en una sociedad tradicionalmente conservadora a la que los cambios le gustan poco o nada. Esa melancolía por el pasado, junto con una ironía finísima encarnada en los patriarcas de la novela Lord Marchmain y el padre de Charles Ryder, y la mordaz y dura crítica de una sociedad decadente hacen de esta novela una obra imprescindible en cualquier biblioteca.

Para mí “Retorno a Brideshead” ha sido un gran descubrimiento, no solo por la propia novela en sí, sino también por haberme dado a conocer a Evelyn Waugh, un escritor al que probablemente vuelva a leer, no sé si me atreveré a hacerlo en inglés, ya que por temas me ha recordado mucho a Graham Greene y por forma de escribir también, ya que ambos escritores tienen ese gusto por la frase bien hecha que se agradece al leer. Además al ser una novela 100% british como dije al principio no ha hecho más que recordarme por qué me atrae tanto el mundo británico. Por cierto, los amantes de Dowton Abbey encontrarán esta novela de lo más familiar ya que hay muchos puntos en común y muchos ambientes parecidos.

Caronte.

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